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lunes, octubre 21, 2019

La vida tiene la coherencia del azar

La vida tiene la coherencia del azar.
Como estos dos fetos gemelos. En cierto momento de la gestación falleció uno por motivos indeducibles e incuestionables y con esa empecinada incompatibilidad de convivencia de muerte y vida cuando tan cercanamente se tratan, el feto muerto arrastró al sano consigo, y muertos los dos, sin saberse nunca tampoco cuál fue cuál, si uno fue otro o viceversa, dejaron escapar sus almas, y ya que estos gemelos si hasta nombre tenían y si hasta alguna constitución en algún lado del mundo los nombran gente por qué sus almas se quedarían atrás en esta arbitraria interpretación de existencia, decidieron entonces ir a hacer su rumbo. Y no va que una fue a parar a un feliz renacuajo, que no mucho después de tener patas y ser sapo, su destino fue desparramarse finísimo en el asfalto a continuación de una rueda de ómnibus de media distancia, y la otra a una cucaracha de solitaria vida social pero sistema nervioso gozoso.
La vida tiene la coherencia del azar.

viernes, septiembre 03, 2010

Contratiempos administrativos


— Hola, quería pedir si por favor puedo presentar el trabajo QXA el miércoles de la semana próxima, y no el viernes, ya que tendré que viajar a mi ciudad el fin de semana.
— Por qué motivo.
— Por fuerza mayor. Me van a avisar el jueves que mi tío Jorge ha muerto.
— Pero el miércoles no va a haber nadie para recibirle el trabajo.
— Ya se los dejé el mes que viene a los gfrityujos.
— Ah fenómeno. Pero sepa que su trabajo QXA no está aprobado. Pase a retirarlo cuanto antes, que la gente ya no puede guardárselo más tiempo.
— Ok, cuando lo escriba lo quemo.

sábado, agosto 28, 2010

Soneto


Tristón tenía el mago el rutilante,

de la más vasta y fresca luz del día,
jasmín, que porque el ceño le fruncía
obligaba a sí mismo ir delante.

Pescuezo del camello tan pedante
que ni él mismo le dijese al kía
que ella enderezando su bravía
rumiaba un envión visto el turbante,

y buscó entre sus castidades esas
sonoras llamaradas del apuro
que osado ÿ sutil llamaba fresas,

los ayes ya oídos de un auguro
reían de la magia en sutilezas
con ella, la que dio el beso oscuro.



Ispirado en un soneto de Luis de Góngora, del que me gustó mucho la sonoridad pero que no entendí nada.