Admito la depresión pero la odio ideológicamente,
no soporto el egocentrismo absoluto del depresivo,
de creer que el sufrimiento es mi propiedad privada
y la sensibilidad mi esencia.
Vivo entonces con la adicción al sufrimiento
y también siendo la burla de mí misma,
desvinculándome, no creyéndome en lo que siento,
siendo a la vez dos que no hablan el mismo idioma
pero que no se caen tan mal como para soportarse
en el devenir infrenable del tiempo que se pierde.
domingo, agosto 26, 2018
jueves, agosto 23, 2018
deslices borderline
Una imagen de mí que no soy yo se encalla entre el recuerdo y la espera. Cómo hará mi cuerpo para colarse entre mis dedos. Ellos lo sostienen pero viscoso se transforma en penumbras. Soy más ese tiempo perdido
que estas fibras quejumbrosas. Adonde voy no hay umbrales donde llamar ni puertas que abrir y las paredes las tengo dentro.
Hay herrumbres, las oigo como si lastimaran con sus filos, pero cada vez soy más inmune a todo lo que es.
Estos futuros instantes del pasado que son el ahora, limbo de inexistencia, se parecen mucho a la muerte con su carácter de desagüe, eco oscuro. No sé. Y el olor, de piedras y humedad. Y el idioma. Ojos que hablan con los ojos sobre los ojos y mis ojos lloran sobre los paisajes imposibles.
Quise hablar del olor recién, para pensar en algo que haya en este silencio de carne, silencio de historia, silencios habitantes de rincones. Bajo la bruma los pies de agosto,
fríos de agosto palpan las baldosas. La bruma de la ensoñación habría de abrigarme abriendo vertientes de sangre seca. Así me sumerjo en esos líquidos sin bordes, sin continentes, sin profundidad, sin buscar.
Y esa risa que se quedó congelada, como una máscara grotesca, es el tiempo desordenado que me corre por dentro mirando a mi presente enjaulado y temeroso.
A la soledad no la odio ni la quiero, porque la tengo conmigo, es mi par. No es mi amigo el vacío ni mi enemigo, porque ese vacío soy yo, y soy mi propia indiferencia viéndose en el reflejo de un lago estancado, en el que en el fondo atadas a piedras están las posibilidades que no fui, difusas.
Trato de mirarme las manos, pellizcarme un brazo, para entender que existo, pero me distrae la no existencia y el no entendimiento.
que estas fibras quejumbrosas. Adonde voy no hay umbrales donde llamar ni puertas que abrir y las paredes las tengo dentro.
Hay herrumbres, las oigo como si lastimaran con sus filos, pero cada vez soy más inmune a todo lo que es.
Estos futuros instantes del pasado que son el ahora, limbo de inexistencia, se parecen mucho a la muerte con su carácter de desagüe, eco oscuro. No sé. Y el olor, de piedras y humedad. Y el idioma. Ojos que hablan con los ojos sobre los ojos y mis ojos lloran sobre los paisajes imposibles.
Quise hablar del olor recién, para pensar en algo que haya en este silencio de carne, silencio de historia, silencios habitantes de rincones. Bajo la bruma los pies de agosto,
fríos de agosto palpan las baldosas. La bruma de la ensoñación habría de abrigarme abriendo vertientes de sangre seca. Así me sumerjo en esos líquidos sin bordes, sin continentes, sin profundidad, sin buscar.
Y esa risa que se quedó congelada, como una máscara grotesca, es el tiempo desordenado que me corre por dentro mirando a mi presente enjaulado y temeroso.
A la soledad no la odio ni la quiero, porque la tengo conmigo, es mi par. No es mi amigo el vacío ni mi enemigo, porque ese vacío soy yo, y soy mi propia indiferencia viéndose en el reflejo de un lago estancado, en el que en el fondo atadas a piedras están las posibilidades que no fui, difusas.
Trato de mirarme las manos, pellizcarme un brazo, para entender que existo, pero me distrae la no existencia y el no entendimiento.
domingo, octubre 01, 2017
Haikus
Con tantos labios
no distingo en qué boca
me estás besando
se vuelven las dos,
réplicas y lejanas,
intercambiables
me preguntaste
cuál es la que sonríe
te digo ambas
cuál se babea
y te moja los dedos
la que prefieras
no distingo en qué boca
me estás besando
se vuelven las dos,
réplicas y lejanas,
intercambiables
me preguntaste
cuál es la que sonríe
te digo ambas
cuál se babea
y te moja los dedos
la que prefieras
jueves, septiembre 07, 2017
Imágenes masturbatorias para cuando estás menstruando
La vulva está hinchada y carnosa,
late y gime y es como un medio durazno
pulposo y dulce que derrama
juguitos.
La sangre es lava y el útero es
una caverna amplia y movediza.
Flotás en almíbar y hay un pulpo.
un pulpo.
viscoso y tibio
con sopapas y bocas
que te besa en los labios. Mayores y menores,
y te succiona y se adhieren en vos sus tentáculos.
Los tironcitos de sopapas te mueven la sangre por dentro
y te aceleran el pulso.
La boca suave de tu amante aparece
en el cunnilingus
y su índice en tu punto g.
La sangre se derrama
en su mano
Todo vibra y te aprieta.
Mientras
tenés la otra boca suave de tu otro amante
besándote la boca de la cara.
El pulpo ya solamente te abraza por la espalda, te aprieta
las nalgas, las costillas, la cintura y te penetra por detrás, te recorre los intestinos
y te acaricia
la nuca y el pelo.
El fuego doloroso de tu útero
se convirtió en alivio espeso
late y gime y es como un medio durazno
pulposo y dulce que derrama
juguitos.
La sangre es lava y el útero es
una caverna amplia y movediza.
Flotás en almíbar y hay un pulpo.
un pulpo.
viscoso y tibio
con sopapas y bocas
que te besa en los labios. Mayores y menores,
y te succiona y se adhieren en vos sus tentáculos.
Los tironcitos de sopapas te mueven la sangre por dentro
y te aceleran el pulso.
La boca suave de tu amante aparece
en el cunnilingus
y su índice en tu punto g.
La sangre se derrama
en su mano
Todo vibra y te aprieta.
Mientras
tenés la otra boca suave de tu otro amante
besándote la boca de la cara.
El pulpo ya solamente te abraza por la espalda, te aprieta
las nalgas, las costillas, la cintura y te penetra por detrás, te recorre los intestinos
y te acaricia
la nuca y el pelo.
El fuego doloroso de tu útero
se convirtió en alivio espeso
miércoles, julio 26, 2017
Sexo
Tengo ganas de hacer del sexo un acto sublime de algo así como el nirvana,
de transportarme más allá de lo descriptible.
Pero hay algo de esa cuestión jipi espiritual que me da frigidez,
como coger con una momia cubierta de musgo y olor a insienso.
Y por otro lado, la frivolidad de la pornografía también me resulta deserotizante,
no sé
quizás es ese circo ante las cámaras,
o la envidia de ver que les resulte fácil
(y que encima ganan plata con eso, y yo acá, que no cojo ni gratis a veces)
Cómo conseguir el equilibrio entre la solemnidad y lo grotesco.
La entrega física total sin que tenga ningún peso moral, idealizado, religioso
y a la vez que esté cargado de sentido de la conciencia.
Resumiendo
quiero coger como un animal pero sintiéndome
elevada como un buda
y sabia como una filósofa.
de transportarme más allá de lo descriptible.
Pero hay algo de esa cuestión jipi espiritual que me da frigidez,
como coger con una momia cubierta de musgo y olor a insienso.
Y por otro lado, la frivolidad de la pornografía también me resulta deserotizante,
no sé
quizás es ese circo ante las cámaras,
o la envidia de ver que les resulte fácil
(y que encima ganan plata con eso, y yo acá, que no cojo ni gratis a veces)
Cómo conseguir el equilibrio entre la solemnidad y lo grotesco.
La entrega física total sin que tenga ningún peso moral, idealizado, religioso
y a la vez que esté cargado de sentido de la conciencia.
Resumiendo
quiero coger como un animal pero sintiéndome
elevada como un buda
y sabia como una filósofa.
lunes, marzo 20, 2017
.
Dispuesta a buscar el rumbo de otros ojos, de otros latidos. A inventar otros deseos y buscar hacerlos realidad.
Estoy aburrida de tener miedo. Y me enoja estar aburrida.
Estoy aburrida de tener miedo. Y me enoja estar aburrida.
jueves, noviembre 17, 2016
Ejercicio de meditación erótica
Necesito hacer un ejercicio de meditación erótica. Porque los encuentros son fugaces y esporádicos. Porque son fugaces aunque sean horas, porque se van volando. Porque no hay tiempo que perder, porque siempre viene la muerte amenazando cerca. Porque se van los días. Y me escatimás encuentros entones hace falta exprimirlos al máximo, y me escatimás encuentros entonces los recuerdos se multiplican exponencialmente, y hasta quizá se inventen y exageran bondades. En esos recuerdos mil veces recorridos a causa de la espera es donde saltan las torpezas que también se multiplican como burlándose. Es por eso que necesito hacer una meditación, pensar bien qué va a pasar el próximo encuentro que no sé cuándo será, así que hay que aprovecharlo, porque el tiempo apremia, porque viene la muerte, que no descansa y nosotros sí, después de agitarnos y penetrarnos, y tengo que pensar hondamente en qué no quiero que se me escape. Mi meditación erótica empieza por pensar que no quiero besarte de menos, que nunca están de más los besos y las lenguas, que de ser necesario tengo que suspender el tiempo ahí, en pensar en tu boca, en apretar para abajo con mi mano tu mentón para que tu labio de abajo me ofrezca blandura, en pensar en sumergirme en tus ojos negros, en que no voy a tener miedo de clavarte la mirada, en concentrarme en la línea perfecta de tus pestañas, porque suspenderse ahí no es una pérdida de tiempo, aunque sé que el tiempo urge, porque la muerte siempre se acerca sin parar. Y pienso que también voy a desnudarte, y a acariciarte y besarte desde otros ángulos y a no dejarme la ropa puesta si me molesta, que voy a hacerte ver que mi cuerpo me excita, que me excitan mis pechos, mis nalgas, mi ano, mi vulva y mi boca, y hacerte ver que te necesito ahí, y bien, y pronto, porque el tiempo se va volando y viene la muerte desde atrás, que me abraza, y a veces no se si es ella o si sos vos el que me muerde el cuello y no puedo no mojare tanto con vos porque la vida es hermosa y vos estás vivo, y además no me conocés y no sabés que soy tímida.
Yo me inventé un día que me gustaste. Lo decidí. Soy yo el ser deseante, te inventé como objeto de deseo, y vos sos real. Cómo no va a ser perfecto. Nunca se me habían juntado tanto en una misma verdad una imaginación y una existencia.
Pero si yo soy una persona tan simple. Por ahí lo único que quiero es que me acaricies la cabeza como quien acaricia una mascota, como distraídamente y sostenidamente, capaz que algo así me alcanza para ser feliz, capaz que me alcanza para convencerme de no tirarme por el balcón, porque el tiempo que apremia y la muerte que se abalanza sedienta, presionan de maneras profundas, y dan ganas de sacarse de encima los mil pesos, pero es ahí cuando pienso que hay que acariciarnos la cabeza como si fuéramos gatos, porque no sabemos en qué momento podemos tirarnos por el balcón, y el tiempo se derrocha sin que nos toquemos, y la muerte no frena, avanza derecho y paciente. Y es un día más que se pasa sin que a vos te importe que yo no haya admirado tus ojos o tu mirada. Quiero ser clown y reírme de lo patética que soy cuando un hombre me gusta, lo contradictoria, lo incoherente, lo pasional, hormona, visceral, estupidal. No voy a combatirlo, no me puedo cambiar, toda la vida intentándolo, voy a reírme de mi, aceptarlo y burlarme eternamente. Soy la comedia más a mano y más barata que me puedo encontrar. Creo que así me gustaría más a mi misma.
Al final, todo es tan parecido a una ficción. Creérsela. Y jugar el juego. Pero en eso va la vida, es así de simple. O no tanto. Llega el punto en que hay que decidir hasta dónde llega el cuento o dónde empieza otro.
La trasgresión está en suponer que las ficciones pueden superponerse, no contradecirse. Y sobre todo, no depender de ellas, dominarlas, y usarlas a nuestro favor.
El problema de escribirte es que te doy más importancia que la que tenés. Para mí sos alguien imponente mientras que yo para vos a veces soy menos que una sombra. Debería dedicarte un cuaderno en blanco y olvidarme de vos (¿por qué?). Es que escribiendo tengo el poder de inventar. Podría inventar otro hombre, de esos que existen y que andan por ahí, y que me quiera más (¿quiero que me quieran). O que me necesite y me busque más. Que si me desea que me lo demuestre.
Yo me inventé un día que me gustaste. Lo decidí. Soy yo el ser deseante, te inventé como objeto de deseo, y vos sos real. Cómo no va a ser perfecto. Nunca se me habían juntado tanto en una misma verdad una imaginación y una existencia.
Pero si yo soy una persona tan simple. Por ahí lo único que quiero es que me acaricies la cabeza como quien acaricia una mascota, como distraídamente y sostenidamente, capaz que algo así me alcanza para ser feliz, capaz que me alcanza para convencerme de no tirarme por el balcón, porque el tiempo que apremia y la muerte que se abalanza sedienta, presionan de maneras profundas, y dan ganas de sacarse de encima los mil pesos, pero es ahí cuando pienso que hay que acariciarnos la cabeza como si fuéramos gatos, porque no sabemos en qué momento podemos tirarnos por el balcón, y el tiempo se derrocha sin que nos toquemos, y la muerte no frena, avanza derecho y paciente. Y es un día más que se pasa sin que a vos te importe que yo no haya admirado tus ojos o tu mirada. Quiero ser clown y reírme de lo patética que soy cuando un hombre me gusta, lo contradictoria, lo incoherente, lo pasional, hormona, visceral, estupidal. No voy a combatirlo, no me puedo cambiar, toda la vida intentándolo, voy a reírme de mi, aceptarlo y burlarme eternamente. Soy la comedia más a mano y más barata que me puedo encontrar. Creo que así me gustaría más a mi misma.
Al final, todo es tan parecido a una ficción. Creérsela. Y jugar el juego. Pero en eso va la vida, es así de simple. O no tanto. Llega el punto en que hay que decidir hasta dónde llega el cuento o dónde empieza otro.
La trasgresión está en suponer que las ficciones pueden superponerse, no contradecirse. Y sobre todo, no depender de ellas, dominarlas, y usarlas a nuestro favor.
El problema de escribirte es que te doy más importancia que la que tenés. Para mí sos alguien imponente mientras que yo para vos a veces soy menos que una sombra. Debería dedicarte un cuaderno en blanco y olvidarme de vos (¿por qué?). Es que escribiendo tengo el poder de inventar. Podría inventar otro hombre, de esos que existen y que andan por ahí, y que me quiera más (¿quiero que me quieran). O que me necesite y me busque más. Que si me desea que me lo demuestre.
miércoles, agosto 24, 2016
Meditación guiada
La voz de youtube dice una meditación guiada.
Yo acostada en el piso lloro.
Me pide que piense en mis riñones, y agradezca.
Que piense en mi páncreas, y le agradezca.
Les agradezca por ser páncreas y riñones, y por todo lo que hacen por mí,
mantenerme viva.
Lloro por mi páncreas, mis riñones, mi columna,
me dan pena,
más que yo.
Y también lloro porque no siento pena de mí.
Yo acostada en el piso lloro.
Me pide que piense en mis riñones, y agradezca.
Que piense en mi páncreas, y le agradezca.
Les agradezca por ser páncreas y riñones, y por todo lo que hacen por mí,
mantenerme viva.
Lloro por mi páncreas, mis riñones, mi columna,
me dan pena,
más que yo.
Y también lloro porque no siento pena de mí.
viernes, junio 17, 2016
Estrella fugaz
Fijate que te quedaste inmóvil en la noche de un balcón de un sexto piso, pensando más o menos en la estrella fugaz que viste de pedo hace un rato en plaza italia, entre puteando un poco la música fuerte del bar de enfrente e ignorando la angustia del recuerdo de la jornada.
Es que así pensás a las tres de la noche, te agarra una desidia nostalgiosa que quién te la saca, ni quién ni qué, imposible, con la cabeza atiborrada de imágenes, una melodía del réquiem de Brahms que se mezcla con algún timbre agudo de la persistencia rítmica del samba brasilero, un sabor a caipirinha mal hecha, un piano sin tapitas blancas que te deja sucias las yemas, una gata parturienta que dejó líquido amniótico en una cajita que guardaste para siempre, un lápiz de labio que nunca usaste, un hipocampo de gomaespuma perdido, un taladro que no tenés para poder colgar la estantería. Todas estas cosas que lo único que tienen en común es estar acá ahora a las tres de la noche en un balcón de 14 y 42 rato después de que la luz de una estrella fugaz entrara de pedo por tus pupilas y a vos se te ocurriera pensar que quizá el día no habría sido tan malo, ingenuamente, como siempre, para arrepentirte un instante después de ese pensamiento absurda y astralmente optimista y pensar que lo único que hiciste del día fue plantar ese brote germinado de manzana, porque los brotes nos salvan la vida, a veces pensás eso en un balcón del sexto piso con un tenue pero estable miedo a desear caer, miedo a la muerte dicen, peor, miedo a desear la muerte. Para compensar patetismos es que pensás, forzándote a la melancolía que no tenés ganas de sentir -inventando incluso tristezas que no tenés-, dándote la parte de persona más grande de lo que sos, como quien razona desde su inmensa sabiduría, en recuerdos que mirás de soslayo, como si no te importaran mucho, o como si los tuvieras superados, aunque te pesen como los instantes en que te volvés plenamente consciente, sabés de qué hablo, esos instantes en que te sorprende saber que tenés vida, cuerpo y futura muerte y podredumbre, y como quien no quiere la cosa, le esquivás a tanta angustia y te ponés a plantar brotes de manzana a las tres de la noche, o hacés una comparación de las distintas formas de acariciar de los hombres, o respirás tres veces bien profundo, primero tapándote una narina, después la otra, y volvés a dudar de cómo se pronunciaba esa sílaba en alemán, y puteás cuando pensás que eso que hiciste -eso, es tanto- tendrías que haberlo hecho distinto, y el sueño te gana y te aburre hasta escribir, y lo hecho hecho está, y el pasado te pesa como los ladrillos atados al tobillo del que trata de flotar y el futuro te sonríe con sarcasmo desde un lugar difuso, y en el presente estás vos que te la das de hedonista como si todo te chupara un huevo y esa mentira te la dejaste de creer hace mucho, y sabés que seguís escribiendo, aunque sean las cuatro de la noche y mañana tengas que madrugar, porque no querés arrancar el día y tan sin excusas estás que te pusiste a escribir mierdas que no vas a leer nunca más, salvo hoy mismo, a los treinta años, en un balcón del sexto piso pensando en tus manzanas que ojalá se hagan árboles.
Es que así pensás a las tres de la noche, te agarra una desidia nostalgiosa que quién te la saca, ni quién ni qué, imposible, con la cabeza atiborrada de imágenes, una melodía del réquiem de Brahms que se mezcla con algún timbre agudo de la persistencia rítmica del samba brasilero, un sabor a caipirinha mal hecha, un piano sin tapitas blancas que te deja sucias las yemas, una gata parturienta que dejó líquido amniótico en una cajita que guardaste para siempre, un lápiz de labio que nunca usaste, un hipocampo de gomaespuma perdido, un taladro que no tenés para poder colgar la estantería. Todas estas cosas que lo único que tienen en común es estar acá ahora a las tres de la noche en un balcón de 14 y 42 rato después de que la luz de una estrella fugaz entrara de pedo por tus pupilas y a vos se te ocurriera pensar que quizá el día no habría sido tan malo, ingenuamente, como siempre, para arrepentirte un instante después de ese pensamiento absurda y astralmente optimista y pensar que lo único que hiciste del día fue plantar ese brote germinado de manzana, porque los brotes nos salvan la vida, a veces pensás eso en un balcón del sexto piso con un tenue pero estable miedo a desear caer, miedo a la muerte dicen, peor, miedo a desear la muerte. Para compensar patetismos es que pensás, forzándote a la melancolía que no tenés ganas de sentir -inventando incluso tristezas que no tenés-, dándote la parte de persona más grande de lo que sos, como quien razona desde su inmensa sabiduría, en recuerdos que mirás de soslayo, como si no te importaran mucho, o como si los tuvieras superados, aunque te pesen como los instantes en que te volvés plenamente consciente, sabés de qué hablo, esos instantes en que te sorprende saber que tenés vida, cuerpo y futura muerte y podredumbre, y como quien no quiere la cosa, le esquivás a tanta angustia y te ponés a plantar brotes de manzana a las tres de la noche, o hacés una comparación de las distintas formas de acariciar de los hombres, o respirás tres veces bien profundo, primero tapándote una narina, después la otra, y volvés a dudar de cómo se pronunciaba esa sílaba en alemán, y puteás cuando pensás que eso que hiciste -eso, es tanto- tendrías que haberlo hecho distinto, y el sueño te gana y te aburre hasta escribir, y lo hecho hecho está, y el pasado te pesa como los ladrillos atados al tobillo del que trata de flotar y el futuro te sonríe con sarcasmo desde un lugar difuso, y en el presente estás vos que te la das de hedonista como si todo te chupara un huevo y esa mentira te la dejaste de creer hace mucho, y sabés que seguís escribiendo, aunque sean las cuatro de la noche y mañana tengas que madrugar, porque no querés arrancar el día y tan sin excusas estás que te pusiste a escribir mierdas que no vas a leer nunca más, salvo hoy mismo, a los treinta años, en un balcón del sexto piso pensando en tus manzanas que ojalá se hagan árboles.
martes, mayo 31, 2016
¿Qué dice?
Tanta poesía que no dice nada
solamente para pedir ayuda,
¿Habrá servido o se la dieron solos?
Tantos relatos para oídos sordos,
¿Son ficciones donde uno se escuda,
o certezas que inventó la gilada?
solamente para pedir ayuda,
¿Habrá servido o se la dieron solos?
Tantos relatos para oídos sordos,
¿Son ficciones donde uno se escuda,
o certezas que inventó la gilada?
miércoles, julio 22, 2015
domingo, febrero 10, 2013
Pacífico 2 años atrás, 50 ASA
Le saqué una foto. Pero ese mar, esa arena, esa luz, ese perfil de barco como un hueco en el cielo, todo eso, así, tal cual, recién es sólo una idea.
domingo, febrero 03, 2013
La moral 2
El derecho al aborto libre sigue sin existir.
Pero si dijera que me comería mis embriones de mis embarazos no deseados, escándalo.
Asco de esta sociedad.
Pero si dijera que me comería mis embriones de mis embarazos no deseados, escándalo.
Asco de esta sociedad.
jueves, enero 31, 2013
La moral
Me da asco la moral social general.
Si existiera en el mundo la costumbre de usar los muertos de occidente, de gente rica y burguesa, para alimentar los desnutridos y tratar de mermar el hambre de África en lugar de dejarlos pudrirse en cementerios, eso, la antropofagia sería lo inmoral.
Asco.
Si existiera en el mundo la costumbre de usar los muertos de occidente, de gente rica y burguesa, para alimentar los desnutridos y tratar de mermar el hambre de África en lugar de dejarlos pudrirse en cementerios, eso, la antropofagia sería lo inmoral.
Asco.
miércoles, noviembre 07, 2012
Príncipe
Había una vez
un príncipe valiente
un valiente galán
un galante piropeador
un piropo osado
una osadía obsena
una obsenidad hiriente
una herida violenta
un violencia disimulada
un disimulo maltratador
un maltrato sutil
una sutileza caballerosa
una caballerosidad elegante
un elegante galán
un galante valiente,
ese príncipe había una vez.
martes, marzo 13, 2012
Matando a Kafka
Se había desvestido en el cuarto. Iba hacia el baño con el toallón en la ano. Llegó distraída hasta la bañera como para colgarlo en la pared y vio que adentro había una cucaracha ansiosa por intentar trepar las paredes demasiado lisas de la bañera. Se sobresaltó violentamente. El asco que sentía por estos bichos era indecible. Y además, no podía evitar ahora, por culpa de Kafka, humanizarlos. Se llevó rápidamente el toallón al pecho, como si además de asco sintiera pudor frente al bicho. Se alejó de la bañera con violencia caminando hacia atrás, después, un poco atropelladamente, llegó hasta el cuarto. Tenía la respiración entrecortada y el pulso acelerado. Unos escalofríos le recorrían el cuerpo y los músculos de la cara se le habían fruncido en un gesto grotesco de repulsión y angustia. Había que pensar en cómo matar la cucaracha. No tenía de esos insecticidas poderosos para cucarachas y a estas horas era imposible comprar lo que sea. La idea de aplastarlo con una zapatilla era impensable, de sólo imaginárselo, una especie de bola de asco se le ubicaba en la nuca y le inmovilizaba todo el cuerpo. Pensó en un palo largo, como de escoba, que agarrándolo de la punta su mano podía llegar a estar lo suficientemente lejos del bicho. Pero desistió igual que con la zapatilla. La vibración del crujido del cuerpo duro de la cucaracha atravesarían todo el palo y llegarían a su mano, y eso es algo que sus nervios no podrían soportar. Y ni hablar que con esta técnica debía mirar atentamente dónde ir con el palo porque el bicho no se quedaría quieto y entonces vería cómo el jugo espeso se le saldría del cuerpo y cómo se le quebraría el lomo y quizá alguna pata se le saldría. Mientras pensaba en todo esto se vistió rápidamente, toda. Su cuerpo desnudo era demasiado indefenso frente a aquella presencia. Fue a la cocina a seguir buscando opciones y a prepararse un té. Mientras calentaba el agua se le ocurrió que quizá lo mejor sería echarle agua hirviendo. Trató de pensar en otras alternativas pero terminó decidiéndose por esa. Cuando se terminó el té cargó la pava eléctrica al máximo y puso la temperatura al máximo. Sostuvo la mano en el aire frente a sus ojos. El pulso le temblaba muy sutilmente. Se había tranquilizado bastante. El agua hirvió y ella fue decidida al baño. Entonces se acercó de a poco a la bañera. En cada paso el rostro se le iba deformando más, aunque aún no la viera. Cuando llegó al borde de la bañera vio que la cucaracha se había volteado y estaba con las patas al aire. Cómo había llegado a esa posición, pensó. Es algo que siempre se había preguntado. Qué extraños movimientos debía hacer una cucaracha para quedar acostada sobre su lomo. Era la posición de Gregorio Samsa aquella mañana. Contrajo mucho más la cara. Ahora la cucaracha ya no se podía pasear por toda la bañera, ahora estaba quieta en su lugar pero, en cambio, las patas se sacudían frenéticamente. Esa cucaracha estaba viva, con su sistema motriz y todos sus sentidos en excelente estado, pero en un instante iba a morir quemada, todo su cuerpo iba a sentir un dolor indescriptible. Malena tenía el cuerpo entumecido. Cerró los ojos y volcó el agua. Cuando volvió a mirar, el cuerpo estaba inmóvil. Después lloró durante una hora.
viernes, enero 20, 2012
domingo, diciembre 04, 2011
Herencia
Dedico mis palabras a mis hijos nonatos y no concebidos, porque son más infinitos que la muerte.
sábado, octubre 08, 2011
Filosofía
No me las voy a dar de tan hedonista,
no sólo hay placer en la vida,
también descanso
y silencio
no sólo hay placer en la vida,
también descanso
y silencio
lunes, septiembre 05, 2011
En el mar
Salió la gaviota agotada
después de atravesar algo de agua.
La llegada parece no ser nunca una llegada
cuando se recuerda tanto.
Recuerda la gaviota arrepentida
el pez que dejó pasar.
Acá, ahora,
estamos ausentes del pensamiento de la gaviota,
entre las piedras erguidas de cara al viento
nos alegramos que su pensamiento esté en el mar
y nosotros en el pez.
después de atravesar algo de agua.
La llegada parece no ser nunca una llegada
cuando se recuerda tanto.
Recuerda la gaviota arrepentida
el pez que dejó pasar.
Acá, ahora,
estamos ausentes del pensamiento de la gaviota,
entre las piedras erguidas de cara al viento
nos alegramos que su pensamiento esté en el mar
y nosotros en el pez.
domingo, junio 05, 2011
Sobre la literatura
Un libro de poemas
es mucho más lento
de leer que una novela,
incluso El Quijote,
o Los miserables,
porque a cada uno
hay que leerlos veintinueve mil seiscientas millones de veces
o las que haga falta
para que se estampe en las retinas,
se digiera bien
recorra las arterias
retorcijonee las tripas
se defeque y desde la calidez íntima del inodoro
suba hasta inspirarse hondo y así
invadir
todo el organismo.
es mucho más lento
de leer que una novela,
incluso El Quijote,
o Los miserables,
porque a cada uno
hay que leerlos veintinueve mil seiscientas millones de veces
o las que haga falta
para que se estampe en las retinas,
se digiera bien
recorra las arterias
retorcijonee las tripas
se defeque y desde la calidez íntima del inodoro
suba hasta inspirarse hondo y así
invadir
todo el organismo.
viernes, marzo 11, 2011
Las 4 estaciones de Vivaldi
La primavera.
1er mov: Típica, grandiosa, mil veces oída, mil veces vista, mil veces sacada a pasear por la placita. El tema se repite para que no queden dudas. Después dos violines se juguetean como dos moscas a punto de fornicarse. [1'10''] Florecen en coreografía los árboles y los hongos. Algo aparentemente trágico se anuncia, y un violín se queja, puro espamento, no pasa nada grave, como un niño, el tema se hace menor no más y cae la noche fresca, hermosa de primavera, el eco del día queda resonando.
2do mov: En un colchón de cuerdas, un violín se retuerce de lamentos de amor.
3er mov: Amanece de nuevo como es de esperar, como también llega cada año la primavera, el sol atravesado rebota decidido entre rocas y yuyos y despierta a las hormigas, ranas, osos, culebras y los demás y les dice que la vida es hermosa pero que no les dura mucho más que mientras estén en su presencia.
El verano.
1er mov: Pesado y sudoroso, como una noche de enero en Mendoza. Las cosas y los ratos se apelmazan, cuesta caminar. Chispea y el ánimo se levanta, los insectos tienen motivos para vivir, pero el hastío siempre vielve. [3'00''] Amenazan las nubes, el aire se mueve y se activa la respiración de los sonámbulos.
2do mov: Entierro de un recién nacido. Se marcha sin ganas con la vista en el suelo que pasa lento hacia atrás, con dolor en el vientre. Las opciones de imposible futuro del difunto se anuncian de a ratos, persistentes y extorsionan el ánimo.
3er mov: La tormenta explota, pasan los siglos, las frutas se pudren, las semillas se ahogan y a los mortales se les mezcla el sudor con las lágrimas.
El otoño.
1er mov: Las hojas se doran como si eso tuviera algún sentido. Salen de los espacios publicitarios, de las cortinas de programas de radio, y se van cayendo, una a una, al suelo. [1'11''] En el suelo hay alimañas que aprovechan a alimentarse de las hojas antes que tengan que hibernar. [2'10''] Las termitas dominan la tierra, devoran los árboles, muebles y casas de gobierno. El violín es cómplice. Observa. Y acepta. [3'28''] Un anciana (otro violín) sufre por la pérdida de su jardín. Sus quejas llegan a las nubes y en el olimpo los dioses debaten su sufrimiento. Se burlan y siguen bebiendo vino tinto a merced de las termitas.
2do mov: Una mantis religiosa pasea entre los despojos y a su camino encuentra seguidores de su cuento carismático. Todos nos enamoramos hipnóticamente de ella..
3er mov: Marchan las raíces por debajo de la tierra, a reconstruir el mundo. Dos violines llevan el estandarte de la gloria y resurgimiento ingenuos. Como un rompecabezas arman el planeta, acostado y plano como un rompecabezas armado.
El invierno.
1er mov: De a una se congelan las cosas, salvo el aire, que se agita agudo y tiritando hace escabullir los pensamientos de los ateridos. Hasta que despiertan lúcidos como nunca más después.
2do mov: ¡Cómo se luce hasta el césped después de una helada! El sol platea la escarcha y la humedad es lírica entre las ramas suspendidas en tiempo y lugar. Algo de hielo se derrite y cae en gotas que no se evaporan nunca.
3er mov.
1er mov: Típica, grandiosa, mil veces oída, mil veces vista, mil veces sacada a pasear por la placita. El tema se repite para que no queden dudas. Después dos violines se juguetean como dos moscas a punto de fornicarse. [1'10''] Florecen en coreografía los árboles y los hongos. Algo aparentemente trágico se anuncia, y un violín se queja, puro espamento, no pasa nada grave, como un niño, el tema se hace menor no más y cae la noche fresca, hermosa de primavera, el eco del día queda resonando.
2do mov: En un colchón de cuerdas, un violín se retuerce de lamentos de amor.
3er mov: Amanece de nuevo como es de esperar, como también llega cada año la primavera, el sol atravesado rebota decidido entre rocas y yuyos y despierta a las hormigas, ranas, osos, culebras y los demás y les dice que la vida es hermosa pero que no les dura mucho más que mientras estén en su presencia.
El verano.
1er mov: Pesado y sudoroso, como una noche de enero en Mendoza. Las cosas y los ratos se apelmazan, cuesta caminar. Chispea y el ánimo se levanta, los insectos tienen motivos para vivir, pero el hastío siempre vielve. [3'00''] Amenazan las nubes, el aire se mueve y se activa la respiración de los sonámbulos.
2do mov: Entierro de un recién nacido. Se marcha sin ganas con la vista en el suelo que pasa lento hacia atrás, con dolor en el vientre. Las opciones de imposible futuro del difunto se anuncian de a ratos, persistentes y extorsionan el ánimo.
3er mov: La tormenta explota, pasan los siglos, las frutas se pudren, las semillas se ahogan y a los mortales se les mezcla el sudor con las lágrimas.
El otoño.
1er mov: Las hojas se doran como si eso tuviera algún sentido. Salen de los espacios publicitarios, de las cortinas de programas de radio, y se van cayendo, una a una, al suelo. [1'11''] En el suelo hay alimañas que aprovechan a alimentarse de las hojas antes que tengan que hibernar. [2'10''] Las termitas dominan la tierra, devoran los árboles, muebles y casas de gobierno. El violín es cómplice. Observa. Y acepta. [3'28''] Un anciana (otro violín) sufre por la pérdida de su jardín. Sus quejas llegan a las nubes y en el olimpo los dioses debaten su sufrimiento. Se burlan y siguen bebiendo vino tinto a merced de las termitas.
2do mov: Una mantis religiosa pasea entre los despojos y a su camino encuentra seguidores de su cuento carismático. Todos nos enamoramos hipnóticamente de ella..
3er mov: Marchan las raíces por debajo de la tierra, a reconstruir el mundo. Dos violines llevan el estandarte de la gloria y resurgimiento ingenuos. Como un rompecabezas arman el planeta, acostado y plano como un rompecabezas armado.
El invierno.
1er mov: De a una se congelan las cosas, salvo el aire, que se agita agudo y tiritando hace escabullir los pensamientos de los ateridos. Hasta que despiertan lúcidos como nunca más después.
2do mov: ¡Cómo se luce hasta el césped después de una helada! El sol platea la escarcha y la humedad es lírica entre las ramas suspendidas en tiempo y lugar. Algo de hielo se derrite y cae en gotas que no se evaporan nunca.
3er mov.
viernes, marzo 04, 2011
jueves, marzo 03, 2011
Artes mayores
Dice el erudito decepcionado: Ni García Lorca en palabras como las que dice el viento que dice a la niña, deja que levante tu vestido para verte. Ni las rimas seductoras de unos quevedos. Ni el mismo Cervantes, con su Quijote, un par de veces disfrutado. Ni la fuga de Bach esa, no me acuerdo en qué tonalidad, ah cómo me gustaba estudiarla. Ni la prosa de Saramago, Melville, o Carpentier, de las de música perfecta. Ni una trompeta de Davis. Ni un aranjuez de Rodrigo. Ni el poema de Girondo. Ni la historia de la filosofía. Ni el big bang. Ni las ciencias que no entiendo y admiro. Nada.
Nada. Es tan cautivadoramente sublime como esta palta que me estoy comiendo.
Fin de un día
La noche llega
y me trae la negación de todas las cosas.
Después la negación y hasta las cosas se van.
Y sólo queda la noche.
y me trae la negación de todas las cosas.
Después la negación y hasta las cosas se van.
Y sólo queda la noche.
martes, marzo 01, 2011
lunes, febrero 28, 2011
Escribe Montserrat su diario en 1978
Hoy, enojada. O haciéndome la enojada, que vendría a ser lo mismo. Enojada con el Pibe, tipo estúpido. El Pibe mi corazón de melón con sal, mi mango sin cáscara que me lo quiero comer a besos. Pero tengo que ser fuerte, me estoy haciendo la enojada y se lo merece, así que tengo que aguantar. No le contesto y miro la tele como si me interesara. Y si, ya me tiene podrida, yo a sus caprichos, yo a su servicio, y los míos a lo último, y si es que, porque después a esa altura ya está cansado. Yo, su durazno en almíbar, su compota de frutillas con merengue. Tanto apelativo. Para qué. A mi me gusta, pero sólo en sentido figurado. Pero entonces hoy vino juguetón como una gatito a hurgarme la nuca haciendo poca atención de mi seriedad y lo rechacé enojada. Ahí tenés tus frutas, le dije cortante y me encerré en el cuarto. Esta mañana yo no tenía ganas, y además al final pareciera que le gustaran más que yo. Casi que estoy celosa. Me hizo quedar inmóvil y desnuda, acostada boca arriba mientras me iba decorando como una frutera de centro de mesa. Poniéndome encima y encima del colchón, continuando mi figura, todos los colores de frutas posibles. Ananá en argollas se me pegaban a los senos, los huecos de las clavículas, del estómago y al costado del cuello repleto de frutillas, cerezas, frambuesas, uvas. Medialunas de melón por las costillas, en fin, duraznos, peras, manzanas rodeándome, metidos hasta las axilas, y a lo último, como frutilla de postre, sandía, una media sandía entibiada precavidamente antes por el Pibe un largo rato al sol. Yo la tenía que sostener entre las piernas abiertas mientras el Pibe arrodillado entre mis piernas me miraba extasiado haciendo un agujero sensualmente con el dedo en la sandía. Yo lo miraba. Con mi manera de mirar que es de cariño pero no se nota. Parezco seria y represiva, pero es una seriedad contemplativa y admirada. Me gusta verlo excitado, es bello. Y es más bello porque no sabe que es especialmente bello cuando está excitado. Está en su mundo. Y eso también un poco me molesta. Con las frutas parece que está más enamorado de ellas que de mi. Me dice palabras de amor y palabras sensuales, pero mientras acaricia la sandía y es como si fuera a ella a quien le habla, me besa y muerde el cuello pero sobre las frutillas semiescrachadas en mi piel. Se saca toda la ropa, me mira de arriba a abajo, le deslumbran los colores. Se desnuda como un niño, torpemente. Lo miro con mi ternura seria y me gusta que vea que estoy un poco distante, para que sienta que tiene que estimularme más. Me dice cosas obscenas pero yo no cambio el semblante, me excito un poco más, y bastante más por verlo desnudo e ingenuo y natural. Está desnudo y está erecto, arrodillado entre mis piernas, lo veo imponente. Creo que el Pibe tiene un pene especialmente bello, no sé si será el amor, o la confianza, pero me parece hermoso y me gusta para agarrarlo desde abajo, acariciarlo desde la entrepierna, las ingles, los testículos, agarrarlo con la mano entera y disfrutas el glande enternecida hasta las tripas. Pero no ahora. No lo puedo agarrar porque lo está ocupando en agrandar el agujero que había empezado con el dedo. El Pibe goza, goza que no cabe en si, es gutural, es visceral, es auténtico. Va lento, penetra la sandía con cautela, una parsimonia de movimiento con intensión sobrecargada. Intenso y lento. Le digo que no embista porque la cáscara dura me duele contra la pélvis, se tiene que apoyar en sus brazos y entra y sale de la sandía casi flotando. Mejor, porque desde ahí puede ver bien todo y se agacha cada tanto a comer de mi cuello y a besarme en la boca con jugo de frutas. Sé que mañana se me va a ir el enojo después de sus explicaciones: sólo vos sos la importante, mi amor, la única, la verdadera. Esas son para diversión pasajera".
Hoy el Pibe me cogió bien. Y se las da de un aire arrogante que me causa gracia y lo veo infantil. Pero yo sé que fue gracias a mi. Yo marco el tempo y le pongo la esencia, el tono, si va a ser de tal cual estilo. Le mostré uno por uno los papieres de Klimt y yo buscaba las poses de esas modelos y le pedía que me fuera corrigiendo. Yo me masturbaba suavemente mientras le decía cosas cariñosas, que lo deseaba, que lo amaba, que quería su mano en lugar de la mía, que quería su lengua en lugar de su mano, que quería apretarle con mis muslos su cintura mientras me penetraba honda y húmedamente. El Pibe miraba los dibujos, me miraba a mi, me oía y no decía palabra. Mantenía su altivez solemne y atenta y a mi me observaba con el respeto a una actriz. Me encanta actuar para él y usar este escenario que es mi cueva y mi nido, la habitación amplia y cobriza de pisos de madera y casi despojada de muebles, con telas sugerentes, texturas eróticas y colores que se encienden más en nuestros besos. Hice de este cuarto una extensión de mi cuerpo y en él hago lo que quiero. Hago lo que el Pibe quiera, y mi placer es máximo cuando el placer también es suyo. Ya en un punto en el que la excitación no podía hacerme razonar más, dejé de escuchar las indicaciones del Pibe, me olvidé de los papieres e hice uno que a Klimt se le habrá olvidado dibujar. Inclinada sobre la cómoda, dándole la espalda al Pibe, con una pierna levantada hasta apoyar el pie en una silla, me levanté la pollera azul pesada, única prenda que me quedaba puesta, y me la enrollé en las ancas, dejándola caer por adelante y los costados como una cascada y mostrando al Pibe las entradas a mi alma. Yo estaba tan inclinada que casi podía mirarlo al revés por entre mis piernas. Con una mano me apoyaba en la cómoda y con la otra me tocaba la vulva, sus labios, su contorno, el clítoris y acariciaba la entrada a la vagina, aunque sin meter los dedos, quería aguantar y dejarlo para después y que el Pibe estuviera atento de si algo entraba por ahí. Yo estaba tan mojada que sentía que podía chorrear hasta el piso, era un volcancito lento que no paraba de bullir y la humedad fue tanta que sentí que había metido la mano en merengue. El Pibe decía que quería beber de mi fuente, que quería hundirse en mi lodo, y en sus palabras, las imágenes me inspiraban una sensualidad de mar, de ola que viene, se va y vuelve, frotando la arena y meneando otra ola. Yo estaba casi en mis últimos alientos cuando entonces el Pibe vino a mi completamente duro, y se hundió, como él había dicho, sin agresión, suave como yo había empezado, hasta lo más hondo, salió, suave, hasta casi salir del todo y volvió a entrar hasta el fondo, donde, trémolo me abrazaba y apretaba como para nunca perderme, y a mi se me reventaba el corazón y la garganta en el orgasmo mientras el Pibe derramaba su tibieza en mi y me comprimía con sus brazos gruesos el pecho y el vientre. Dame tu lengua, le dije, y me besó como la primera vez.
Anoche tuve un sueño que refuerza mi amor con el Pibe, y por el Pibe. Hacíamos el amor, o mejor dicho estábamos por hacer el amor, y él me preguntaba ¿Te gusta la coprofagia? y yo le decía, me gusta todo con vos, mi amor. Entonces cagaba, algo gigante en un plato y yo le decía ay, no, no, mejor no quiero, y él me decía, pero mirá, si es rico. Y lo que había en el plato se trasformaba en un postre de chocolate y dulce de leche y yo comía maravillada mientras el Pibe me besaba el cuerpo y se tiraba pedos que parecían de café.
Le conté el sueño al Pibe y él me dijo que una vez soñó que estaba en un tren y una mujer sexualmente llamativa lo sedujo y lo hizo sentarse entre las piernas bajo la muy corta falda de ella y sintió que estaba muy húmeda ahí, pero notó algo extraño y demasiado texturado. Sacó la mano y vio que lo que tenía era atún con ketchup. Y a él le encanta, le fascina el atún con ketchup. Entonces, doblemente excitadísimo, bajó a comer de entre las piernas de la mujer.
La lluvia no es lúgubre. Está bien, hay oscuridad, los pájaros no cantan, no dan ganas de salir. Pero no le eches la culpa a la lluvia.
El día no es denso, el tiempo no es malo, el lugar no está podrido, somos nosotros.
Mi amor, si con un recuerdo me alcanza, para qué más. Con que seas, no sé, algo, una marca, un olor perdiéndose ,una mordida, el dolor de los tendones de la entrepierna después del sexo, alcanza.
No pretendas (¿para qué? no vale la pena) estar más, ser más. Si arriba, abajo, mismo adentro mío, hay un no sé qué de nauseabundo, y lo lindo tiene un no sé qué de angustiante.
Quedate perdido. Yo encuentro las señas, y siempre voy con mi manual para recordar.
Decime qué querés que te traiga, si a mi casa voy. Que queda en el infierno de los mundos, ida y vuelta, es sólo un rato, voy así, voy de sonámbula, y te pienso mientras tanto (¿sabés, que he estado soñando bastante con vos?), y me hacés acordar a las miles de lenguas que salen a recibirme en el camino, largas, húmedas y amables como un bostezo tuyo una mañana con resaca, pero sin el olor a alcohol mal digerido. No me puedo tocar la piel porque entre mi mano y yo se pringa el espacio, se resbala, se escurre, y cuela por las axilas, por detrás de las orejas, por entre las piernas y sube blando y lamiendo caliente por entre las nalgas. No puedo seguir avanzando, no se ve nada, y se me frena el paso, estoy entorpecida en un mar de humores que me manipulan los miembros, frotándolos y flexionándolos a su placer, hay momentos que no piso el suelo. Me queda dejar de resistir, cuando puedo confiar mi siesta y tenderme al amparo de tus mil manos que vienen a tocarme. No sé qué haría sin vos, mi amor.
Hoy el Pibe me cogió bien. Y se las da de un aire arrogante que me causa gracia y lo veo infantil. Pero yo sé que fue gracias a mi. Yo marco el tempo y le pongo la esencia, el tono, si va a ser de tal cual estilo. Le mostré uno por uno los papieres de Klimt y yo buscaba las poses de esas modelos y le pedía que me fuera corrigiendo. Yo me masturbaba suavemente mientras le decía cosas cariñosas, que lo deseaba, que lo amaba, que quería su mano en lugar de la mía, que quería su lengua en lugar de su mano, que quería apretarle con mis muslos su cintura mientras me penetraba honda y húmedamente. El Pibe miraba los dibujos, me miraba a mi, me oía y no decía palabra. Mantenía su altivez solemne y atenta y a mi me observaba con el respeto a una actriz. Me encanta actuar para él y usar este escenario que es mi cueva y mi nido, la habitación amplia y cobriza de pisos de madera y casi despojada de muebles, con telas sugerentes, texturas eróticas y colores que se encienden más en nuestros besos. Hice de este cuarto una extensión de mi cuerpo y en él hago lo que quiero. Hago lo que el Pibe quiera, y mi placer es máximo cuando el placer también es suyo. Ya en un punto en el que la excitación no podía hacerme razonar más, dejé de escuchar las indicaciones del Pibe, me olvidé de los papieres e hice uno que a Klimt se le habrá olvidado dibujar. Inclinada sobre la cómoda, dándole la espalda al Pibe, con una pierna levantada hasta apoyar el pie en una silla, me levanté la pollera azul pesada, única prenda que me quedaba puesta, y me la enrollé en las ancas, dejándola caer por adelante y los costados como una cascada y mostrando al Pibe las entradas a mi alma. Yo estaba tan inclinada que casi podía mirarlo al revés por entre mis piernas. Con una mano me apoyaba en la cómoda y con la otra me tocaba la vulva, sus labios, su contorno, el clítoris y acariciaba la entrada a la vagina, aunque sin meter los dedos, quería aguantar y dejarlo para después y que el Pibe estuviera atento de si algo entraba por ahí. Yo estaba tan mojada que sentía que podía chorrear hasta el piso, era un volcancito lento que no paraba de bullir y la humedad fue tanta que sentí que había metido la mano en merengue. El Pibe decía que quería beber de mi fuente, que quería hundirse en mi lodo, y en sus palabras, las imágenes me inspiraban una sensualidad de mar, de ola que viene, se va y vuelve, frotando la arena y meneando otra ola. Yo estaba casi en mis últimos alientos cuando entonces el Pibe vino a mi completamente duro, y se hundió, como él había dicho, sin agresión, suave como yo había empezado, hasta lo más hondo, salió, suave, hasta casi salir del todo y volvió a entrar hasta el fondo, donde, trémolo me abrazaba y apretaba como para nunca perderme, y a mi se me reventaba el corazón y la garganta en el orgasmo mientras el Pibe derramaba su tibieza en mi y me comprimía con sus brazos gruesos el pecho y el vientre. Dame tu lengua, le dije, y me besó como la primera vez.
Anoche tuve un sueño que refuerza mi amor con el Pibe, y por el Pibe. Hacíamos el amor, o mejor dicho estábamos por hacer el amor, y él me preguntaba ¿Te gusta la coprofagia? y yo le decía, me gusta todo con vos, mi amor. Entonces cagaba, algo gigante en un plato y yo le decía ay, no, no, mejor no quiero, y él me decía, pero mirá, si es rico. Y lo que había en el plato se trasformaba en un postre de chocolate y dulce de leche y yo comía maravillada mientras el Pibe me besaba el cuerpo y se tiraba pedos que parecían de café.
Le conté el sueño al Pibe y él me dijo que una vez soñó que estaba en un tren y una mujer sexualmente llamativa lo sedujo y lo hizo sentarse entre las piernas bajo la muy corta falda de ella y sintió que estaba muy húmeda ahí, pero notó algo extraño y demasiado texturado. Sacó la mano y vio que lo que tenía era atún con ketchup. Y a él le encanta, le fascina el atún con ketchup. Entonces, doblemente excitadísimo, bajó a comer de entre las piernas de la mujer.
La lluvia no es lúgubre. Está bien, hay oscuridad, los pájaros no cantan, no dan ganas de salir. Pero no le eches la culpa a la lluvia.
El día no es denso, el tiempo no es malo, el lugar no está podrido, somos nosotros.
Mi amor, si con un recuerdo me alcanza, para qué más. Con que seas, no sé, algo, una marca, un olor perdiéndose ,una mordida, el dolor de los tendones de la entrepierna después del sexo, alcanza.
No pretendas (¿para qué? no vale la pena) estar más, ser más. Si arriba, abajo, mismo adentro mío, hay un no sé qué de nauseabundo, y lo lindo tiene un no sé qué de angustiante.
Quedate perdido. Yo encuentro las señas, y siempre voy con mi manual para recordar.
Decime qué querés que te traiga, si a mi casa voy. Que queda en el infierno de los mundos, ida y vuelta, es sólo un rato, voy así, voy de sonámbula, y te pienso mientras tanto (¿sabés, que he estado soñando bastante con vos?), y me hacés acordar a las miles de lenguas que salen a recibirme en el camino, largas, húmedas y amables como un bostezo tuyo una mañana con resaca, pero sin el olor a alcohol mal digerido. No me puedo tocar la piel porque entre mi mano y yo se pringa el espacio, se resbala, se escurre, y cuela por las axilas, por detrás de las orejas, por entre las piernas y sube blando y lamiendo caliente por entre las nalgas. No puedo seguir avanzando, no se ve nada, y se me frena el paso, estoy entorpecida en un mar de humores que me manipulan los miembros, frotándolos y flexionándolos a su placer, hay momentos que no piso el suelo. Me queda dejar de resistir, cuando puedo confiar mi siesta y tenderme al amparo de tus mil manos que vienen a tocarme. No sé qué haría sin vos, mi amor.
martes, febrero 01, 2011
La vida misma
Lo que hacemos va en cierta coherencia
con lo que recordamos que hicimos.
Lo que somos va en cierta coherencia
con lo que recordamos que fuimos.
Lo cierto es que recordamos muy poca
parte de todo el pasado. Y cada vez menos.
Y el pasado es cada vez más.
Podríamos inventarnos recuerdos nuevos.
Deberíamos poder elegir nuestra personalidad.
con lo que recordamos que hicimos.
Lo que somos va en cierta coherencia
con lo que recordamos que fuimos.
Lo cierto es que recordamos muy poca
parte de todo el pasado. Y cada vez menos.
Y el pasado es cada vez más.
Podríamos inventarnos recuerdos nuevos.
Deberíamos poder elegir nuestra personalidad.
miércoles, diciembre 01, 2010
Neli. Soneto - Haikus
Sueña despierta,
las pesadillas va
siempre burlando.
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada,
en viento, se dan vuelta las historias
de mandarino,
lunas,voz, pasos, tiempo,
jardín de ranas.
¿Acaso no podría ser la gloria,
hosca, insulsa, de la muerte, trocada
en el camino inverso que trazaba
recién la noche,
patio de olor dorado,
colando vidas?
Florecieron jazmín, día, magnolia
y juventud, ¡hoy!, traída en memoria,
croar de gotas,
salamandrear de leños.
Melancolía
futura que es lenta y va aguardada.
Vos que sabés,
(de perfumes, de encantos,
qué trae la angustia),
aire: me decís, esquivando espantos
centellantes del pasado, que fue la
canción —hereda
sueños, hace de ellos
una milonga—
la que entonces hizo envolver un manto
que en mí y a mí y de mí cuida y consuela
hace ocho décadas. Si mientras tanto
nieva en el valle
¿la hoguera dónde está?,
mi brazo alcanza,
mece y arrulla de niña a mi abuela.
Son infinitos
recorriendo los siglos,
estos segundos.
las pesadillas va
siempre burlando.
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada,
en viento, se dan vuelta las historias
de mandarino,
lunas,voz, pasos, tiempo,
jardín de ranas.
¿Acaso no podría ser la gloria,
hosca, insulsa, de la muerte, trocada
en el camino inverso que trazaba
recién la noche,
patio de olor dorado,
colando vidas?
Florecieron jazmín, día, magnolia
y juventud, ¡hoy!, traída en memoria,
croar de gotas,
salamandrear de leños.
Melancolía
futura que es lenta y va aguardada.
Vos que sabés,
(de perfumes, de encantos,
qué trae la angustia),
aire: me decís, esquivando espantos
centellantes del pasado, que fue la
canción —hereda
sueños, hace de ellos
una milonga—
la que entonces hizo envolver un manto
que en mí y a mí y de mí cuida y consuela
hace ocho décadas. Si mientras tanto
nieva en el valle
¿la hoguera dónde está?,
mi brazo alcanza,
mece y arrulla de niña a mi abuela.
Son infinitos
recorriendo los siglos,
estos segundos.
viernes, noviembre 05, 2010
Canción idílica
Nuestro cariño es de albóndigas, ajos, nueces, y más,
es de sartén quizás. De buñuelos.
Se mete en una empanada, a ese cariño,
y en el horno, de barro y garganta,
se cuece y perfuma,
se ablanda, se enhebra,
de aceituna y comino
(Y con ese vaho peregrino
se mece un búho en su desvelo.)
Bebéte el vino, amor, antes que la madrugada
nos evapore la luna.
Nuestra dulzura es de postre, que viene rezagado,
una fruta que escurre un tarareo
(vibrante de limón, punzante de miel
de durazno, tierno,
de pedrada para el ave; para el pez, de anzuelo.)
No sabés de donde viene mi voz,
yo te siento venir blando
con latidos de flan
y anticipo en el paladar el sueño blanco de crema,
y ya entibiada una pena bajo a cantarte
desde el camino.
Bebéte el vino, amor, antes que la madrugada
nos evapore la luna.
Nuestro descanso es de café,
si se sabe disfrutar no se advierte su amargura,
da más luz a veces la penumbra
que los que se toman por momentos dorados.
Es el humo de salmón que hay sobre las tejas
(allá, lejos,
bruñendo un horizonte
y acá, bajo las mantas,
concentrado en vapor)
lo que descifra en ironías la borra del pocillo.
No quiero saber de azares
más que el que con vos haga a mi tarde emborracharse,
ni quiero perder tiempo
otro que el abandonado a tu cuento interminable de cena.
Bebéte el vino, amor, antes que la madrugada
nos evapore la luna.
jueves, noviembre 04, 2010
Auto advertencia del lector (Pensamiento)
Grabé,
con la cinta indecisa de la memoria y la casualidad de mi (h)ojear en vaivén,
recién,
el latido discontinuo de la marcha de mis dedos y su triste caudal,
raudal,
que no alcanza para nada en el río que se abre, como el libro que ahora miro, leo,
y me arrebato en cascada y recuerdo confuso como cuando del sueño uno se despierta.
Advierta
mi voz el ocaso ciego, batiendo el poema en voz alta, y que un viento vibrando
eyacule, titubeante, pringoso y final, disonancias de acordeones contra la piel.
Sé fiel,
(me digo)
a lo que te inventaste que tenés en la cabeza.
martes, noviembre 02, 2010
Sueño del día de los muertos
Anoche soñé con una muerta, toda la noche, todo el sueño, larguísimo. Era yo.
Un día entero de ver los preparativos a mi propio funeral y entierro, de ver cómo la gente (no mucha, igual) sufría. Y cierto absurdo por presenciar todo eso. Un punto de vista desde la muerta. Hastiada de tanto sinsentido llevo mi mano a la garganta, buscando el pulso. Resulta que en lugar de pulso está cierta vibración extraña. Entusiasmada le comento a mi madre que no estoy muerta, que algo de sangre fluye por mis venas ya que las venas se mueven, aunque sea un poco. Me dice mi madre, llena de dolor, que el médico dice que eso dura sólo un día, y después de ese día a veces se vuelve al pulso normal, y otras, la gran gran mayoría, deja de vibrar, de moverse, de todo. Lo más probable es que no sobrevivas, me dice.
A partir de ahí se torna, entonces, no que estoy muerta, sino que estoy en el último día de mi vida, y que además impedida, porque urgida por realizar en el último día de mi vida alguna de las múltiples acciones que cualquier persona joven tiene la ambición de realizar, debilitada, porque la leve vibración de mi sangre en mis venas iba disminuyendo y el cansancio iba en aumento.
Al final, esperaba morirme.
El alivio es despertar.
El no alivio es sentir que toda mi vida es ese día de mi sueño.
El alivio es saber que es mucho tiempo por delante.
El no alivio es saber que es mucho tiempo por delante.
jueves, octubre 28, 2010
El gran poder de no pensar,
horas que se gastan así
no se recuperan
ni en la muerte,
y en la vida no queda tiempo,
estamos muy ocupados
en seguir perdiendo nuevas horas que llegan.
horas que se gastan así
no se recuperan
ni en la muerte,
y en la vida no queda tiempo,
estamos muy ocupados
en seguir perdiendo nuevas horas que llegan.
martes, octubre 26, 2010
Doncella y unicornio
La antropofilia por aquel entonces, además de ser moralmente inaceptable, era penada por la ley. El condenado fue sentenciado a la amputación de su cuerno y la humana fue devuelta al circo, esta vez en una jaula para ella sola.
viernes, octubre 08, 2010
El patrón salió a caminar a la hora en que la escarcha aún no se derrite del pasto. Caminó lentamente, como un autómata, como un sonámbulo. Se quito las botas y siguió caminando, se quitó la camisa y siguió caminando, se quitó los pantalones y siguió caminando, se quitó la cabeza y siguió caminando, totalmente desnudo siguió caminando. Los peones lo miraron mientras se transformaba en novillo y se metía en el matadero.
martes, septiembre 14, 2010
O
Él era ciego, pero además sordo.
Así era como a su piel llegaba el mundo con tacones de punta, el viento era mucho más que decir rojo o azul o paisaje, el sol era de tibiezas cuatridimensionales, una fragancia era un ballet esculpido en el aire y en el tiempo; una comida, un espiar a los dioses creando cuerpos. Y en esa mente hay símbolos, imaginaciones, interminables, indescriptibles, que empiezan y terminan con la precisión de un vaho.
Ah, cómo lo amé apenas lo conocí. Porque incluso siendo invento él, yo soy tan solo una sombra vibrante al ras suyo, y su nariz y su lengua, las causas de querer estar y emanar vida. Con él soy una percepción más física que supuesta: existo. El resto de los mortales me ve y me oye. Entonces soy un espectro mentiroso, creando imágenes cuando todavía no me he ido.
Así era como a su piel llegaba el mundo con tacones de punta, el viento era mucho más que decir rojo o azul o paisaje, el sol era de tibiezas cuatridimensionales, una fragancia era un ballet esculpido en el aire y en el tiempo; una comida, un espiar a los dioses creando cuerpos. Y en esa mente hay símbolos, imaginaciones, interminables, indescriptibles, que empiezan y terminan con la precisión de un vaho.
Ah, cómo lo amé apenas lo conocí. Porque incluso siendo invento él, yo soy tan solo una sombra vibrante al ras suyo, y su nariz y su lengua, las causas de querer estar y emanar vida. Con él soy una percepción más física que supuesta: existo. El resto de los mortales me ve y me oye. Entonces soy un espectro mentiroso, creando imágenes cuando todavía no me he ido.
lunes, septiembre 13, 2010
Fin de cuento
Un hombre, de aproximadamente 90 años, está parado frente a un muro blanco y con el dedo índice va aplastando rítmicamente las hormigas que están sobre el muro, y una a una las hormigas van cayendo muertas al suelo. Después de un momento se detiene el hombre y mira hacia lo que ha dejado atrás: el muro blanco enorme, larguísimo, interminable, con cantidades casi infinitas de hormigas muertas al pie. Gira la cabeza y mira hacia lo que le queda delante, apenas un par de metros de muro atiborrado de hormigas vivas desde piso hasta arriba. El hombre suspira y dice, Carajo, me quedan todavía diez mil hormigas de vida.
martes, septiembre 07, 2010
Interior previo
De tu noche hasta mi casa son mil pasos
que conozco en mi memoria y en mi inercia
harta de ser (quien oyera tu insistencia
supondría) deseo tuyo, escaso,
frustraría soledades, por si acaso,
que tomaran por absurda la existencia
de mí y mis fragilidades que empiezan
incluso antes de llegarme hasta tus brazos.
El frío es hondo y cansado y al pasar
(ya no hay miedo de llegar a mi destino
ni con una compañía que me invento)
el viento congela travestis de sal,
pinta veredas. Yo paro, porque el camino
justo me jode en el pie y en el soneto.
lunes, septiembre 06, 2010
El sexo de los delfines
—¿Sabías que los delfines son casi la única especie de animales que hace el amor por placer?
—¡Pero qué idiotez por favor! Es ridículo, todos los animales hacen el amor por placer, ¡acaso van a estar pensando “debo montarme alguna hembra porque si no mi especie se extinguiría y eso sería una catástrofe para nuestro sistema”! ¡Absurdo! Todo lo que se hace, todo lo que hacen todos los seres de todo el universo lo hacen por placer, me rasco el culo cuando me pica ¡por placer! me como esta banana por placer, ¡pero me quieren vender que yo me como esta banana porque tiene potasio y hace bien! ¡las bolas!, me como esta banana por el mismo motivo por el que me tiro un pedo cuando se me viene la gana: ¡porque me caga de gusto! ni más ni menos. Me refresco con una manguera en verano, me siento al sol a que me abrigue la piel en otoño, por puro placer carajo. La gente tiene hijos por placer, le importa un huevo la especie humana, sabe que la humanidad es una cagada y tiene hijos igual, la gente tiene amigos, enemigos, abraza, sonríe, tortura, mata al otro porque en el fondo de su ser siente el placer de hacerlo, pero tiene que mentirlo buscándole una causa. Pasa que la gigantesca hipocresía humana se ha esforzado en disfrazarlo, disfraza el placer con moralidades, éticas, fundamentos, lógicas, excusas, dioses, calorías, compromisos, esquemas, ¡todo de mentira! con qué objeto, ¡con el de dominar!, porque a las personas que quieren dominar no le conviene que la gente sepa que sólo vive por placer y nada más que por placer, tienen la necesidad tajante de hacer creer a la gente que tiene cosas más importantes que hacer en el mundo, que tiene “obligaciones” ¡como si de todos modos todo no fuese una cagada enorme, como si no nos muriéramos sin más ni más, como si realmente valiéramos más que un delfín o un hámster! El día que la gente se de cuenta que sólo debería pasar por el mundo para vivir cosas placenteras, el poder, cualquier clase de poder, va a dejar de existir, ya no tendría razón de ser.
—¡Pero qué idiotez por favor! Es ridículo, todos los animales hacen el amor por placer, ¡acaso van a estar pensando “debo montarme alguna hembra porque si no mi especie se extinguiría y eso sería una catástrofe para nuestro sistema”! ¡Absurdo! Todo lo que se hace, todo lo que hacen todos los seres de todo el universo lo hacen por placer, me rasco el culo cuando me pica ¡por placer! me como esta banana por placer, ¡pero me quieren vender que yo me como esta banana porque tiene potasio y hace bien! ¡las bolas!, me como esta banana por el mismo motivo por el que me tiro un pedo cuando se me viene la gana: ¡porque me caga de gusto! ni más ni menos. Me refresco con una manguera en verano, me siento al sol a que me abrigue la piel en otoño, por puro placer carajo. La gente tiene hijos por placer, le importa un huevo la especie humana, sabe que la humanidad es una cagada y tiene hijos igual, la gente tiene amigos, enemigos, abraza, sonríe, tortura, mata al otro porque en el fondo de su ser siente el placer de hacerlo, pero tiene que mentirlo buscándole una causa. Pasa que la gigantesca hipocresía humana se ha esforzado en disfrazarlo, disfraza el placer con moralidades, éticas, fundamentos, lógicas, excusas, dioses, calorías, compromisos, esquemas, ¡todo de mentira! con qué objeto, ¡con el de dominar!, porque a las personas que quieren dominar no le conviene que la gente sepa que sólo vive por placer y nada más que por placer, tienen la necesidad tajante de hacer creer a la gente que tiene cosas más importantes que hacer en el mundo, que tiene “obligaciones” ¡como si de todos modos todo no fuese una cagada enorme, como si no nos muriéramos sin más ni más, como si realmente valiéramos más que un delfín o un hámster! El día que la gente se de cuenta que sólo debería pasar por el mundo para vivir cosas placenteras, el poder, cualquier clase de poder, va a dejar de existir, ya no tendría razón de ser.
viernes, septiembre 03, 2010
Contratiempos administrativos
— Hola, quería pedir si por favor puedo presentar el trabajo QXA el miércoles de la semana próxima, y no el viernes, ya que tendré que viajar a mi ciudad el fin de semana.
— Por qué motivo.
— Por fuerza mayor. Me van a avisar el jueves que mi tío Jorge ha muerto.
— Pero el miércoles no va a haber nadie para recibirle el trabajo.
— Ya se los dejé el mes que viene a los gfrityujos.
— Ah fenómeno. Pero sepa que su trabajo QXA no está aprobado. Pase a retirarlo cuanto antes, que la gente ya no puede guardárselo más tiempo.
— Ok, cuando lo escriba lo quemo.
jueves, septiembre 02, 2010
Y
Concluyendo que su cabeza, miembros, órganos, córneas, mente y sentido común estaban de sobra, donó todo a instituciones pertinentes y pudo irse por fin por ahí, siendo un poco viento y un poco final.
miércoles, septiembre 01, 2010
sábado, agosto 28, 2010
Soneto
Tristón tenía el mago el rutilante,
de la más vasta y fresca luz del día,
jasmín, que porque el ceño le fruncía
obligaba a sí mismo ir delante.
Pescuezo del camello tan pedante
que ni él mismo le dijese al kía
que ella enderezando su bravía
rumiaba un envión visto el turbante,
y buscó entre sus castidades esas
sonoras llamaradas del apuro
que osado ÿ sutil llamaba fresas,
los ayes ya oídos de un auguro
reían de la magia en sutilezas
con ella, la que dio el beso oscuro.
Ispirado en un soneto de Luis de Góngora, del que me gustó mucho la sonoridad pero que no entendí nada.
martes, agosto 10, 2010
Sabidurías de la lámpara
Esto es una locura
pero veo la lámpara de brazo articulado (que está aferrada a mi cama)
y veo el final
y veo que se mueve
como me late el corazón.
Esto es una locura,
que por un foco
me de cuenta que vivo.
viernes, marzo 12, 2010
sábado, enero 30, 2010
Una casi historia de amor
Recuerdo una situación extraña que me aconteció el año pasado en París. Es una historia casi romántica y con un poco de voluntad pudo haber terminado un poco bien, pero no la hubo, así que no. Empieza bien.
Caminaba yo por el Boulevar de Clichy en el glamoroso barrio Pigalle. Era de día y los colores y luces de las sex shops no se lucían tanto, igualmente el boulevard era precioso. Estaba todo arbolado entre la plaza Pigalle y la de frente al Moulin Rouge, y antes de bajar al subte de Blanche estaba buscando un baño porque ya me re meaba. Cada tanto, en ese (y otros supongo también) boulevard hay una casuchita de baño público, pequeño, como de micro, con una puerta medio circular, bastante futurista el diseño, como una nave espacial.
Estoy por entrar a uno cuando me cruzo en la puerta con un tipo que salía. Era joven, no turista, vestido como quien está en su rutina y fue o va a trabajar. Se sorprende de mi presencia y nuestras miradas se cruzan, él me sonríe raro, con amabilidad y vergüenza (asocié esa mirada a la que suelen hacerme las personas cuando les gusto), parecía apurado y por todo eso me cayó bien. Yo soy medio indiferente a la situación, pero como de costumbre siempre que alguien me gusta, y más estando en una ciudad con tanto prestigio en cuestiones de romance, o al menos márketing, en un microsecundo invento la posibilidad de una relación con el francesito, un inicio de conversación, una posible invitación, un futuro no muy lejano de cuerpos pegándose, un enamoramiento intenso y por qué no, una mudanza definitiva a París con casa, hijos y un gato parisino y negro.
Él se fue tan rápido como el divague porque ni bien deslizo la puerta curvada y entro, se me presenta frente a los ojos, altivo, arrogante y burlón, un sorete grande como un plátano que me obligó a no soñar de más y a no dar la vista atrás. Le oriné encima.
Estoy por entrar a uno cuando me cruzo en la puerta con un tipo que salía. Era joven, no turista, vestido como quien está en su rutina y fue o va a trabajar. Se sorprende de mi presencia y nuestras miradas se cruzan, él me sonríe raro, con amabilidad y vergüenza (asocié esa mirada a la que suelen hacerme las personas cuando les gusto), parecía apurado y por todo eso me cayó bien. Yo soy medio indiferente a la situación, pero como de costumbre siempre que alguien me gusta, y más estando en una ciudad con tanto prestigio en cuestiones de romance, o al menos márketing, en un microsecundo invento la posibilidad de una relación con el francesito, un inicio de conversación, una posible invitación, un futuro no muy lejano de cuerpos pegándose, un enamoramiento intenso y por qué no, una mudanza definitiva a París con casa, hijos y un gato parisino y negro.
Él se fue tan rápido como el divague porque ni bien deslizo la puerta curvada y entro, se me presenta frente a los ojos, altivo, arrogante y burlón, un sorete grande como un plátano que me obligó a no soñar de más y a no dar la vista atrás. Le oriné encima.
sábado, enero 16, 2010
el no de las cosas
Me aterran las cantidades de montañas de opciones, de caminos, de bifurcaciones, trifurcaciones, tetrafurcaciones. Hay mil maneras de escribir una idea, de contar un cuento, de hacer un itinerario, de pensar una fantasía, de vivir una vida. Incluso en estos tres renglones que llevo escritos pasaron por mi cabeza variaciones incontadas de esta idea, que quizá hace un minuto apenas o menos, no había imaginado así, quizá solo la había imaginado como: Me aterran las opciones, los laberintos y la elección. O ni siquiera. Ya siquiera ni me acuerdo.
Me aterra la cantidad de cosas no hechas que hay en la vida. Me asusta la no existencia.
Como pensar en un hijo que no se tiene aún. Y amarlo. Y uno no sabe si pensar o no si es persona.
miércoles, octubre 29, 2008
Visita extraterrestre
A mí lo que me molestaría si llegaran a venir extraterrestres sería la pestilencia.
¿Pestilencia?
Bueno, no exactamente pestilencia, sería como algo desagradable, en nosotros quiero decir, si los extraterrestres llegan a ser más evolucionados.
No te entiendo, explicate más.
Quiero decir, si llegaran a venir extraterrestres con seis o más sentidos, así como los nuestros, vista, oído, tacto y esos, y otros además, ¿me entendés?
Ajá, ¿y?
Y eso, que me molestaría, digámonoslo así, apestar o estar desagradable en esa parte de mí que yo no percibo pero ellos sí por tener más sentidos y más órganos sensoriales también, por ejemplo, al revés quizá se entienda mejor, mirá, nosotros terrícolas llegamos a cierto planeta, ¿sí?, en donde los seres que hay son muy parecidos a nosotros, tienen ojos y nos miran, tienen oídos para escuchar, tienen piel y tienen lengua, pero supongamos que les falta una nariz, o sea olfato, o sea que no sienten ningún olor, ¿me seguís?
Te sigo.
Entonces nosotros llegamos a ese planeta y qué es con lo primero que nos vamos a encontrar.
¿Con qué?
Con olor a mierda, a basura, a mugre, a transpiración agria, porque estos seres de este planeta, como no tienen nariz ni olfato, no se andan preocupando por la higiene, ni por no tirarse pedos delante de cualquiera, ni por limpiar las cosas putrefactas de por ahí, y ni hablar de ponerse un perfume o un desodorante aunque sea, a estos tipos les falta una gran parte del sentido del buen gusto, de la estética, de la belleza, son seres repelentes, pero solo para nosotros, porque entre ellos no tendrían ningún problema. Por eso lo que me molestaría si llegaran a venir extraterrestres sería ser desagradable o repulsiva en algo que yo no me diera cuenta y ellos sí, y que cuando se me acerquen frunzan la nariz, no la nariz, sino ese otro órgano que nosotros no tenemos, y que nos traten entonces como seres repugnantes y que nosotros no podamos hacer nada de nada para remediarlo porque no podríamos entenderlo siquiera, es bastante horrible ¿o no?
Sí, terrible.
¿Pestilencia?
Bueno, no exactamente pestilencia, sería como algo desagradable, en nosotros quiero decir, si los extraterrestres llegan a ser más evolucionados.
No te entiendo, explicate más.
Quiero decir, si llegaran a venir extraterrestres con seis o más sentidos, así como los nuestros, vista, oído, tacto y esos, y otros además, ¿me entendés?
Ajá, ¿y?
Y eso, que me molestaría, digámonoslo así, apestar o estar desagradable en esa parte de mí que yo no percibo pero ellos sí por tener más sentidos y más órganos sensoriales también, por ejemplo, al revés quizá se entienda mejor, mirá, nosotros terrícolas llegamos a cierto planeta, ¿sí?, en donde los seres que hay son muy parecidos a nosotros, tienen ojos y nos miran, tienen oídos para escuchar, tienen piel y tienen lengua, pero supongamos que les falta una nariz, o sea olfato, o sea que no sienten ningún olor, ¿me seguís?
Te sigo.
Entonces nosotros llegamos a ese planeta y qué es con lo primero que nos vamos a encontrar.
¿Con qué?
Con olor a mierda, a basura, a mugre, a transpiración agria, porque estos seres de este planeta, como no tienen nariz ni olfato, no se andan preocupando por la higiene, ni por no tirarse pedos delante de cualquiera, ni por limpiar las cosas putrefactas de por ahí, y ni hablar de ponerse un perfume o un desodorante aunque sea, a estos tipos les falta una gran parte del sentido del buen gusto, de la estética, de la belleza, son seres repelentes, pero solo para nosotros, porque entre ellos no tendrían ningún problema. Por eso lo que me molestaría si llegaran a venir extraterrestres sería ser desagradable o repulsiva en algo que yo no me diera cuenta y ellos sí, y que cuando se me acerquen frunzan la nariz, no la nariz, sino ese otro órgano que nosotros no tenemos, y que nos traten entonces como seres repugnantes y que nosotros no podamos hacer nada de nada para remediarlo porque no podríamos entenderlo siquiera, es bastante horrible ¿o no?
Sí, terrible.
miércoles, junio 04, 2008
Verbo
No entiendo por qué lo que más me apasiona de todas las cosas de este mundo son las palabras. Su color, su sonido, su combinación, su sentido. Su sentido, su sensualidad. Sus mensajes y ocultamientos. Sus medios mensajes y medios tonos. Sus construcciones, las gigantescas y las minimalistas. Los mares de palabras, palabras, palabras. Y tengo un muro adelante. Se me presentan las palabras como un amante lejano, inaccesible. Inentendible.
martes, octubre 30, 2007
martes, octubre 02, 2007
El ronroneo de un tigre (pueblo de mujeres
"Nunca estés tan desesperado de amor como para ronronear como lo haría un tigre". Me había dicho después de hablar, antes de terminar e irse con la mirada perdida bien lejos.
Yo le había preguntado, "¿Antonita, todos los felinos ronronean? ¿Los grandotes también, leones o tigres?" Es que el Malón estaba ronroneando muy ruidoso, restregándose casi con violencia, y yo e rascaba la cabeza y el lomo. Y el Malón cerraba los ojitos de puro placer. Y eso me hizo imaginar cómo estaría un tigre en lugar de él, si se refregaría todo así.
Hacía días habíamos hablado con Antonita sobre el ronroneo del Malón, cuando se ponía mimoso, o romántico (como le decía yo) o cachondo (como le decía Antonita), que con eso quería exigir amor, muho amor. Y lo pedía sin ninguna vergüenza.
"Deben ronronear así sí", me dijo cuando todavía estaba sentada a la mesa, con la taza de café entre las manoscon las uñas extrañamente pintadas de rojo furioso, y cuando todavía los ojos no se le inyectaban de esa perdida melancolía que suelen tener. "Deben ronronear así sí", repitió, "¿por qué no?"... "Daría miedo tanto cariño". Y empezó a ronronear como lo hacía siempre, imitando al Malón con una erre larga y suave.
"Te voy a ronronear a vos cada vez que necesite un cariño", le dije.
Antonita nunca se pintaba las uñas, ni se maquillaba. Tota, Ieia y todas ellas decían que por qué era tan hombre, que se vestía como un chico, con esos pantalones, rotos y cortos que dejaban ver sus rodillas lastimadas y mugrosas.
Esta es la historia que estoy escribiendo. Es sobre mí y sobre mi pasado.
La que leía era mi hermana Antonia y las otras mujeres también son parientes mías, pero más viejas.
Es de cuando vivía en un lugar despoblado para nada parecido a esta ciudad.
Y este que está ahí soy yo. Soy un personaje. Soy antes de ser hombre.
Y este que está acá soy yo.
Antes de ser personaje.
Yo le había preguntado, "¿Antonita, todos los felinos ronronean? ¿Los grandotes también, leones o tigres?" Es que el Malón estaba ronroneando muy ruidoso, restregándose casi con violencia, y yo e rascaba la cabeza y el lomo. Y el Malón cerraba los ojitos de puro placer. Y eso me hizo imaginar cómo estaría un tigre en lugar de él, si se refregaría todo así.
Hacía días habíamos hablado con Antonita sobre el ronroneo del Malón, cuando se ponía mimoso, o romántico (como le decía yo) o cachondo (como le decía Antonita), que con eso quería exigir amor, muho amor. Y lo pedía sin ninguna vergüenza.
"Deben ronronear así sí", me dijo cuando todavía estaba sentada a la mesa, con la taza de café entre las manoscon las uñas extrañamente pintadas de rojo furioso, y cuando todavía los ojos no se le inyectaban de esa perdida melancolía que suelen tener. "Deben ronronear así sí", repitió, "¿por qué no?"... "Daría miedo tanto cariño". Y empezó a ronronear como lo hacía siempre, imitando al Malón con una erre larga y suave.
"Te voy a ronronear a vos cada vez que necesite un cariño", le dije.
Antonita nunca se pintaba las uñas, ni se maquillaba. Tota, Ieia y todas ellas decían que por qué era tan hombre, que se vestía como un chico, con esos pantalones, rotos y cortos que dejaban ver sus rodillas lastimadas y mugrosas.
Esta es la historia que estoy escribiendo. Es sobre mí y sobre mi pasado.
La que leía era mi hermana Antonia y las otras mujeres también son parientes mías, pero más viejas.
Es de cuando vivía en un lugar despoblado para nada parecido a esta ciudad.
Y este que está ahí soy yo. Soy un personaje. Soy antes de ser hombre.
Y este que está acá soy yo.
Antes de ser personaje.
jueves, septiembre 27, 2007
Pueblo de mujeres
Recordá, vos, cuando este pueblo, árido ahora por el paso del tiempo, se quedó sin humbres.
Los llantos, los insultos, las pelas, las locuras, los encantamientos, eran sólo de mujeres.
Resuenan las risas en coro de voces femeninas, en la sala amplia de un restorán sin clientes. Estan las mesas desordenadas, usadas para apoyar en ellas algunas esculturas desprolijas, toscas, hechas por manos que no saben.
El motivo de tanta alegría es una de ellas, una de las esculturas, que tiene forma de torso de hombre, solo un torso, sin piernas, sin brazos, sin cabeza, el torso y el sexo, y los comienzos de las extramidades.
Una de las mujeres es lo suficientemente joven como para no recordar al último hombre que aquí habitó. "Nunca ni un hombre en mi vida". "Es algo así como eso", dijo otra mostrándole el falso cuerpo desnudo, "y además tiene piernas, brazos, cabeza, Casi forma humana."
Y pasa el cuerpo hueco y liviano de mano en mano rodeado de pertinentes comentarios acerca de su fisonomía.
"No te perdés de mucho", le decían, "es un ser demasiado bruto, con brazos y piernas como ramas y como troncos, con el cuerpo cubierto de pelos, y la cara cubierta de pelos, con un sonido en la voz grave como la voz de un toro, que habla como gruñe un cerdo, que lo que tiene entre las piernas se agranda y se yergue agresivo como una cobra a punto de morder".
Y lo que ella se imaginaba después de oír esa descripción haría reír a cualquiera de nosotros.
Los llantos, los insultos, las pelas, las locuras, los encantamientos, eran sólo de mujeres.
Resuenan las risas en coro de voces femeninas, en la sala amplia de un restorán sin clientes. Estan las mesas desordenadas, usadas para apoyar en ellas algunas esculturas desprolijas, toscas, hechas por manos que no saben.
El motivo de tanta alegría es una de ellas, una de las esculturas, que tiene forma de torso de hombre, solo un torso, sin piernas, sin brazos, sin cabeza, el torso y el sexo, y los comienzos de las extramidades.
Una de las mujeres es lo suficientemente joven como para no recordar al último hombre que aquí habitó. "Nunca ni un hombre en mi vida". "Es algo así como eso", dijo otra mostrándole el falso cuerpo desnudo, "y además tiene piernas, brazos, cabeza, Casi forma humana."
Y pasa el cuerpo hueco y liviano de mano en mano rodeado de pertinentes comentarios acerca de su fisonomía.
"No te perdés de mucho", le decían, "es un ser demasiado bruto, con brazos y piernas como ramas y como troncos, con el cuerpo cubierto de pelos, y la cara cubierta de pelos, con un sonido en la voz grave como la voz de un toro, que habla como gruñe un cerdo, que lo que tiene entre las piernas se agranda y se yergue agresivo como una cobra a punto de morder".
Y lo que ella se imaginaba después de oír esa descripción haría reír a cualquiera de nosotros.
sábado, septiembre 22, 2007
Lo miraba, lo miraba
Lo miraba, lo miraba. Lo miro.
Me duele esa palabra.
Mirar.
No parás de hacer con todo el cuerpo,
con todo el cuerpo.
Con todo el sentimiento,
y nadie se entera jamás.
Nunca me siento tan sola.
No conozco un ser más lejano
que yo misma.
- desviá los ojos. desvialos -
Sí
los desvío.
pero entonces caen algunas
lágrimas
Me duele esa palabra.
Mirar.
No parás de hacer con todo el cuerpo,
con todo el cuerpo.
Con todo el sentimiento,
y nadie se entera jamás.
Nunca me siento tan sola.
No conozco un ser más lejano
que yo misma.
- desviá los ojos. desvialos -
Sí
los desvío.
pero entonces caen algunas
lágrimas
martes, marzo 06, 2007
de los saberes
¡No me enseñen nada!
No quiero aprender, no quiero saber
nada de nada.
Cuando las cosas se conocen
- se mastican, se degluten, se digieren -
pasan al sinsabor de la inutilidad
la inutilidad del saber
la sabiduría del sinsabor.
Prefiero la ingenua e imaginativa
contemplación
de la ignorancia
- la ignorancia
de la contemplación
e imaginación ingenuas -
yo sé a desconfianza
tengo el sabor que tienen los incrédulos.
No quiero aprender, no quiero saber
nada de nada.
Cuando las cosas se conocen
- se mastican, se degluten, se digieren -
pasan al sinsabor de la inutilidad
la inutilidad del saber
la sabiduría del sinsabor.
Prefiero la ingenua e imaginativa
contemplación
de la ignorancia
- la ignorancia
de la contemplación
e imaginación ingenuas -
yo sé a desconfianza
tengo el sabor que tienen los incrédulos.
sábado, noviembre 11, 2006
casi con la forma de américa
Y respiro el mismo aire del
valle a la montaña, del mar
a la ciudad colmada,
veo el perfil que me muestra
una avenida, la sonrisa
que me hacen las esquinas
y tu poema al final de todo
que hiciste cuando
respiraste el
aire que
yo respiré,
de la montaña
al bajo y
de la
ciudad
hasta
mí.
valle a la montaña, del mar
a la ciudad colmada,
veo el perfil que me muestra
una avenida, la sonrisa
que me hacen las esquinas
y tu poema al final de todo
que hiciste cuando
respiraste el
aire que
yo respiré,
de la montaña
al bajo y
de la
ciudad
hasta
mí.
viernes, noviembre 03, 2006
árbol de llamas
árbol de llamas
no quemes mis pájaros de hojas
no tiznes con cenizas mi luna de metal
pero no te consumas hasta la nada
no quemes mis pájaros de hojas
no tiznes con cenizas mi luna de metal
pero no te consumas hasta la nada
miércoles, octubre 25, 2006
Fiat nux
"Alguien" tuvo una vez un sueño muy lindo.
Había luminosidad, candidez, alegría y esperanza.
Y ganas de vivir en este mundo hermoso.
Entonces se le apareció un ángel y dijo
Fiat nux.
Y se despertó.
A partir del ocaso de ese día, el sol no volvería a verse jamás.
Había luminosidad, candidez, alegría y esperanza.
Y ganas de vivir en este mundo hermoso.
Entonces se le apareció un ángel y dijo
Fiat nux.
Y se despertó.
A partir del ocaso de ese día, el sol no volvería a verse jamás.
martes, agosto 08, 2006
La noche llega
La noche llega y me trae la negación de todas las cosas,
después la negación y hasta las cosas se van,
y sólo queda la noche.
El ridículo rimbombante que le infiere
por adelantado la mañana siguiente,
a la noche,
la hacen ser un poco más velada, más ebria,
más huidiza entre lo dedos, más concreta en la razón.
Más mía.
después la negación y hasta las cosas se van,
y sólo queda la noche.
El ridículo rimbombante que le infiere
por adelantado la mañana siguiente,
a la noche,
la hacen ser un poco más velada, más ebria,
más huidiza entre lo dedos, más concreta en la razón.
Más mía.
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